viernes, 8 de junio de 2007

Deporte & Diabetes


Una planificación adecuada permite a los diabéticos
practicar actividades físicas.


Los Juegos Olímpicos de Sidney volvieron a demostrar que los deportistas diabéticos

ya no compiten con desventajas insalvables ante sus rivales. El llamativo caso del británico Steve Redgrave, diabético insulinodependiente, que obtuvo en tierras australianas su quinta medalla de oro olímpica en remo ha servido para derribar los últimos mitos existentes en torno a la incapacidad de los diabéticos para el deporte de alto nivel.

Redgrave no fue el único deportista diabético que triunfó en Sidney. Además de este remero de 38 años —que se inyecta insulina seis veces al día— un deportista estadounidense que padece la misma enfermedad se adjudicó la medalla de oro en natación, precisamente en la prueba más corta de las que se disputan en la piscina.

Gary Hall triunfó en los 50 metros libres y contribuyó a enterrar la creencia de que los diabéticos no pueden ser campeones olímpicos. Tanto Redgrave como Hall sufren la modalidad más severa de diabetes, la llamada tipo 1 o juvenil, que es la que requiere inyectarse insulina a diario.

El ejercicio en diabéticos está de actualidad y la publicación estadounidense 'The Physician and Sports Medicine' dedica en su último número su espacio central a analizar los cambios más recientes registrados en el conocimiento del ejercicio físico y su relación con la diabetes.

Perfectamente capacitados si controlan la enfermedad

El doctor Martin Draznin, endocrinólogo de la Universidad de Michigan (EEUU), señala como conclusión principal en su trabajo que los deportistas diabéticos están capacitados para la victoria en la alta competición siempre que lleven a cabo un control intensivo de su enfermedad.



Mantener un equilibrio constante en el aporte de insulina y la regulación de su ingesta de hidratos de carbono son dos factores que deben ir unidos a la planificación del entrenamiento.

El deportista diabético debe llevar a cabo los controles de glucemia antes de las comidas y a la hora de acostarse, sea cual sea el tipo de insulina que se utilice, que puede ser de larga duración o la llamada lispro (ultrarrápida).


Es importante anotar durante un mes los niveles de glucemia que se registran dos horas después de las comidas para determinar si la pauta es correcta. El uso de una bomba de infusión subcutánea continua ofrece mayor protección frente a la hipoglucemia nocturna. Estas bombas (unidas a un catéter de plástico) son pequeñas y se pueden llevar ajustadas en un cinturón corriente.

Recomendaciones para los atletas diabéticos

En el trabajo del doctor Draznin se recomienda a los atletas ingerir 15 gramos de carbohidratos cada media hora de ejercicio aeróbico (de baja intensidad y larga duración) para contrarrestar la creciente eficacia del uso de insulina. La monitorización de los niveles de glucosa —mediante la extracción de sangre con un pinchazo en la yema del dedo— es muy recomendable en actividades de más de una hora de duración. Para diseñar la estrategia de la temporada se recomienda disminuir las dosis de insulina inyectada durante los meses de mayor actividad competitiva.

El cuidado de los deportistas diabéticos comienza con un examen previo a su entrenamiento. Cuando los programas son especialmente intensos, puede ser necesario disminuir la dosis de insulina si los suplementos de carbohidratos no son suficientes para prevenir la hipoglucemia. El riesgo de sufrir un descenso brusco de este parámetro (o también un cuadro de cetoacidosis) exige que en la planificación del entrenamiento y la competición esté involucrado el endocrinólogo.



No obstante, el diabético debe saber que existen deportes contraindicados para él. En concreto, debe evitar todos aquellos en los que la aparición de una eventual hipoglucemia ponga en riesgo su vida.

Actividades más y menos indicadas

Entre las actividades prohibidas figuran los deportes de motor, el alpinismo de gran altura, el paracaidismo o el windsurfing. En todas ellas, un desvanecimiento generado por un descenso de la glucemia podría ser fatal.

También se deben descartar (por el riesgo asociado de lesión vascular) los deportes con traumatismos violentos y repetidos, como kárate, taekwondo o boxeo. En el caso de submarinismo, está permitido siempre que salgan con un compañero adiestrado para actuar ante una hipoglucemia.

Del millón y medio de diabéticos que existen en España, aproximadamente el 10% presenta diabetes tipo 1 (necesitan inyectarse insulina a diario). La recomendación del ejercicio llevada a cabo por los endocrinólogos ha contribuido a un espectacular aumento en la actividad deportiva de los jóvenes diabéticos en nuestro país y a un cambio radical en la mentalidad de los enfermos.

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